jueves, 3 de septiembre de 2015

Propuestas de Paz de Nariño y Putumayo

Las propuestas del sur oriente colombiano para la paz
 


Fotos: Fundación Chasquis
 Nariñenses y putumayenses se dieron citan en el XVI Encuentro Regional para la Paz -ERP- realizado el  27 de agosto en Sibundoy, capital cultural de Putumayo.

Más de doscientas personas se congregaron en el Teatro de la institución educativa Seminario Misional para escuchar el análisis global sobre las negociaciones en La Habana entre el Gobierno y las FARC-EP, y sobre los avances de las conversaciones preliminares con el ELN dentro del enfoque de  construcción de paz territorial.

El acuerdo fundamental fue el consenso para trabajar por la articulación de las agendas de trabajo de las organizaciones de ambos departamentos para así impulsar acciones que reconozcan la heterogeneidad que los caracteriza y la búsqueda de la paz territorial que los une.

Los representantes de los gobiernos local, departamental y nacional coincidieron en que los territorios necesitan paz pero también en que en los dos departamentos ya existen avances de construcción colectiva de la misma desde las bases.

Sibundoy acogió a  más de 200 representantes de la sociedad civil de Nariño y Putumayo en un diálogo intersectorial que permitió reconocer iniciativas como las que adelantan los movimientos en defensa de la vocación amazónica de los territorios, la agenda de paz de Nariño y las diferentes acciones que se están gestando en los dos departamentos, desde la interculturalidad y el respeto, que representan la vivencia cotidiana, como lo describió uno de los participantes: “la realidad es que vivimos en paz, cada día, cuando saludamos al vecino, ofrecemos una mano solidaria a las víctimas y trabajamos todos los días con  respeto y amor por el territorio y por las demás personas”.

Mirada crítica y reflexiva

“Estamos aquí para hablar de paz pero debemos reconocer los graves problemas que tenemos y que requieren solución para poder caminar hacia esa verdadera paz que tanto queremos”. Con estas palabras expresadas por una mujer del Putumayo, se resumen las inquietudes de los participantes.

La biodiversidad, las riquezas minero-energéticas, la ubicación geográfica, son factores que han hecho de Nariño y Putumayo departamentos estratégicos para macro-proyectos económicos, ante los cuales los pobladores reclaman respeto por vocación del territorio, la protección de la cultura y el medio ambiente. Por otro lado, el narcotráfico y la presencia de actores armados, violan de forma continua los derechos humanos de los habitantes de este territorio, problemática agudizada por lo que definen como ausencia del Estado y de programas adecuados que reconozcan y respeten su multiculturalidad.

El XVI ERP dio continuidad a los encuentros realizados en Puerto Asís y Tumaco en 2014, donde se abordaron estos temas y sus conflictividades (cultivos de uso ilícito, afectación ambiental,  explotación minero-energética, grupos étnicos, desarrollo económico, territorio, frontera y  territorio, pedagogía para la paz  y tejido social, derechos humanos, justicia transicional y víctimas), para dar seguimiento a las propuestas y alternativas. El deseo de trabajo conjunto (Nariño y Putumayo) es una de las principales conclusiones de este ERP, que permitió un nutrido diálogo intersectorial y deja nuevos elementos para seguir en la construcción de la anhelada paz territorial.

Trabajo conjunto

La propuesta de unidad de los dos departamentos para trabajar por la paz fue una realidad durante las mesas temáticas, donde los representantes de la sociedad civil de Nariño y Putumayo se articularon y entregaron importantes conclusiones:

·        Desarrollo y enfoque territorial del desarrollo

En esta mesa se dijo que el principal avance en Putumayo es el Pladia -Plan de Desarrollo Integral Andino/Amazónico- propuesto como un referente de intervención en el mundo rural-  definido como hoja de ruta del territorio por las comunidades  para que ellas mismas decidan el destino de  su región.

Los nariñenses reconocieron a la tierra desde una doble mirada: como fuente del conflicto y como fuente de resistencia para la construcción de identidades. Se propuso entonces priorizar la vocación agrícola y las ideas de la comunidad en los planes gubernamentales, como la conservación de los valores indígenas y afrocolombianos sobre el uso de la tierra y las formas de desarrollo concebidas por los pueblos.

·        Víctimas, Derechos Humanos y justicia transicional

 Se destacó la necesidad de tener en cuenta la composición diversa de este territorio habitado por colonos, campesinos y pueblos indígenas y, los diferentes ejemplos de desminado y proyectos productivos que han implementado. Presentaron, con las principales violaciones a sus derechos el impacto social y ambiental de las fumigaciones, de la explotación petrolífera de las transnacionales y de la implementación de proyectos de infraestructura, además de los hechos relacionados con el conflicto armado como homicidios, minas antipersonales, derrame de crudo y amenaza a los defensores de los derechos humanos.  Se propuso, además, revisar la ley de víctimas y restitución de tierras  para que enfatice el enfoque diferencial para garantizar el acceso a los derechos y se convierta en una ley que les dé garantías y confianza. También la creación de comisiones de DDHH y de verificación a la reparación integral para las víctimas, y una mesa de mujeres víctimas del conflicto armado.

Se pide justicia y sanciones para los violadores de los derechos humanos, incluidos los actores estatales que han incurrido en esa práctica y fortalecer los procesos de perdón y reconciliación para una justicia restaurativa.

·        Frontera y territorio

 Sobre la situación en la zona de frontera se presentó un panorama preocupante, por lo que expusieron como la sistemática violación de los derechos humanos (presencia de actores armados, violencia contra las mujeres, explotación laboral, vinculación la narcotráfico, trata de personas), para contrarrestar estas situaciones se pidió la aplicación rigurosa de la ley de fronteras y sus beneficios y, fortalecer la presencia institucional y de las organizaciones sociales. Se propuso un observatorio de DDHH para la zona de frontera, como mecanismo para velar por el cumplimiento de la justicia y de los derechos de las poblaciones. Así mismo un plan de manejo ambiental (control de la explotación petrolera), apoyo para la sustitución de cultivos, establecer medidas comerciales para que las comunidades sean más competitivas, la promoción del turismo ecológico y la creación centro de atención fronteriza.

·        Pedagogía y reconstrucción de tejido social

En esta mesa se enfatizó en la necesidad de fortalecer la educación en casa, como el lugar idóneo para enseñar valores y el respeto por la vida y en escuela fortalecer pedagogías relacionadas con las expresiones artísticas porque  consideran que el es un medio para construir paz. Se propuso replantear el modelo educativo donde la convivencia sea el eje de esa nueva arquitectura institucional; el maestro aprenda de los niños y la escuela contribuya a formar seres libres y sensibles. E Incluir  memoria del territorio, para rescatar la cultura ancestral y el legado de los abuelos fue un tema relevante en este diálogo.

Se afirmó que para hablar de paz territorial debe ponerse la sostenibilidad ambiental en el centro del diálogo, pues es vital para los territorios.

Se manifestó la necesidad de tener planes de desarrollo integral para generar autonomía económica en los territorios. Se demanda el reconocimiento de los territorios ancestrales, de las comunidades negras y ron o gitanos y considerar los valores de los pueblos originarios como parte de las políticas públicas. Se planteó la creación de una  universidad multicultural y recursos propios para las iniciativas de paz en el nivel local y rural.

·        Jóvenes
En la mesa de jóvenes estos propusieron la creación de un centro educativo con características etnoeducativas propias, la capacitación a los jóvenes para la paz y el posconflicto y reconocer al joven como voz y fuerza de vida que necesitan las poblaciones.

Los ERP son una iniciativa de la Ruta Pacífica de las Mujeres, la Red Nacional de Programas Regionales de Desarrollo y Paz (Redprodepaz), la Red de Iniciativas y Comunidades de Paz desde la Base y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. El evento en Sibundoy contó con la coordinación Agencia de Desarrollo Local- ADEL.

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